El mundo del Rosario con la Orden de Predicadores
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Folleto mensual de oración - Nº 319 - Marzo 2008

Sábado 19 de abril de 2008


Nuestro tema en este mes de Marzo: El sueño de José

Tema del año 2007-2008: “Hoy tengo que quedarme en tu casa” (Lc. 19, 5b)

1. Hay una canción que dice: “ Iré al final de mis fantasías donde la razón se acaba…” ¿Son opuestas la fantasía y la razón? ¿Dónde colocar los sueños? En la Biblia vemos que a veces el Señor se dirige a sus amigos en sueños o visiones. Sus profetas, como Ezequiel, sus justos o sus fieles, como José, saben escuchar un sueño divino y ponerlo en práctica. Escucharlo es responder con su vida.
2. Un sueño divino es una realidad, es como una palabra. Viene por un mensajero de Dios y, por él, el Señor está ahí. Más fuerte que las palabras, este sueño sabe hablarnos a lo más íntimo del corazón, donde habita el silencio, en un lugar que sólo Dios sabe encontrar. Esta palabra será una huella y una luz para nuestro santuario personal: la conciencia.
3. ¡La hora del sueño! Viene por ejemplo cuando José se tiene como justo delante de Dios. Llega cuando ya no sabe cómo interpretar el misterio de María encinta. Entonces, Aquel que se ha hecho carne en el vientre de su Esposa, se hace presente a José: “No temas en llevar a casa a tu esposa”. Acogiendo a María, José acoge también a Jesús, en ella. Dios pide esta hospitalidad a José. ¡El, su Señor, a domicilio!
4. Jesús suele pedir a quien le acoge. Después de José de Nazaret, será a Zaqueo de Jericó: “Hoy tengo que quedarme en tu casa”. De nuevo escucharle supone atreverse a acogerle y cambiar. La conversión de Zaqueo, a domicilio, con libertad, es una llamada. ¿Queremos acoger en nuestra casa el encuentro con Jesús? ¿Favorecemos este “gran momento”? ¿Cómo hablamos de él? “Hoy” no es el tiempo favorable para vivir esta hospitalidad en nuestra casa?

Hno. Hugues-François Rovarino O.P. (Capellán Nacional, Francia)


R- Responsable o el que acoge en su casa o anima la oración. 1- 1er lector 2- 2º lector 3- Cantor T- Todos juntos


ORACIÓN EN COMUN

Jesús perdido y hallado en el templo

R. El día de la Candelaria, el 2 de Febrero, celebramos a Jesús como Luz del mundo.
2. Parémonos un instante. Tomemos conciencia de que hoy el Señor viene a quedarse en nuestra casa. Hoy Jesús viene a reunirse con nosotros.
T. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Oración al Espíritu Santo

R. Espíritu Santo, que tu luz nos guíe, mientras buscamos juntos a lo largo de nuestra oración en común, para reconocer en Jesús el Hijo del Dios vivo.
3+T. Canto al Espíritu Santo
1. Espíritu Santo, ayúdanos a acoger la Palabra de Dios: que permanezca en nuestro corazón y de sentido a nuestra vida.
2. Espíritu Santo, revela a Jesús en cada uno de los aquí reunidos.
3+T. Canto al Espíritu Santo


Invocación a María

1. Virgen María, la vida de Jesús tu Hijo te la llenado, pero a menudo te ha sorprendido e inquietado: tú guardabas todas estas cosas en tu corazón.
2. En los acontecimientos desconcertantes de nuestras vidas ayúdanos a tener confianza en Dios nuestro Padre.
3. Acompáñanos a lo largo de esta oración y muéstranos cómo hacer su voluntad.
3+T. Canto a la Virgen (“Mientras recorres la vida”)


Escuchamos la palabra de Dios

(Del Evangelio según San Lucas: 2, 41-52)

R. Sus padres iban cada año a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando era ya de doce años, al subir sus padres, según el rito festivo, y volverse ellos, acabados los días, el Niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo echasen de ver. Pensando que estaba en la caravana, anduvieron un día de camino. Le buscaron entre los parientes y conocidos, y al no hallarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.
1. Al cabo de 3 días le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles. Cuantos le oían quedaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando sus padres le vieron quedaron sorprendidos y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, andábamos buscándote. Y El les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre? Ellos no entendieron lo que les decía.
2. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y les estaba sujeto, y su madre conservaba todo esto en su corazón. Jesús crecía en sabiduría y edad y gracia ante Dios y ante los hombres.
R. Releamos el texto en silencio, luego compartamos juntos esta Palabra de Dios.


Reflexión acerca del misterio

R. José y María observan la ley: suben cada año a Jerusalén para celebrar la Pascua judía.
1. Esta fiesta conmemora el éxodo del pueblo hebreo, su marcha a través del desierto hacia la Tierra Prometida, su salida de Egipto y el paso del Mar Rojo guiados por Moisés.
2. Para todo judío, la Pascua es la cuestión más importante de su existencia, su liberación y su nacimiento, en tanto que es miembro del Pueblo Elegido. Ella puede formular por sí misma la pregunta que Dios hace a Adán: “¿Dónde estás?” (Gn. 3, 9)
1. Ese año Jesús tiene 12 años, la mayoría de edad religiosa.
R. A la vuelta de la peregrinación hay que añadir un acontecimiento: al atardecer José y María buscan al Niño entre los conocidos.
1. El júbilo y la alegría de los padres se va a cambiar en angustia, en tristeza.
2. Tres días de búsqueda angustiosa van a terminar en una respuesta desconcertante: “¿Por qué me buscabais? ¿No lo sabíais? Yo debo estar en casa de mi Padre”.
3. Ante los doctores de la ley Jesús recuerda a sus padres una realidad: hay un Padre al que debe consagrar su vida para salvar al mundo.
1. María ha puesto ante Jesús la angustia de su padre, José.
2. Jesús en su respuesta recuerda que su Padre es Dios.
3. Ese paso de “tu padre” a “mi Padre” es fuerte: se refiere a Dios y a l misterio de Jesús. Provoca la incomprensión de sus padres.
1. Por tanto esta incomprensión puede dar un rodeo a ese misterio. No altera en nada su fe en lo esencial de la misión de Jesús que el ángel les ha revelado.
2. En adelante deben vivir con Jesús asumiendo la profecía de Simeón. “Pues mis ojos han visto al salvador que has preparado para todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel.”
3. deben consentir al sacrificio de su amor humano para dejar ir a su hijo a su misión al servicio de su Padre. R. Su madre guardaba todas estos acontecimientos en su corazón.
1. A lo largo de toda su vida y hasta el momento de su muerte Jesús hará entrar a María en una fe más profunda.
2. Jesús se ha ido solo, en ese camino que lleva a Jerusalén, como partirá solo para llevar su cruz.
1. María vivirá sola la Pasión de su Hijo pues José ya no estará allí.
2. Los tres días de búsqueda profetizan los tres días que Jesús estará en la tumba.


Reflexión para nuestra vida

R. José tuvo el privilegio de recibir y de guardar en su corazón confidencias divinas. Dios ha puesto su confianza en él. Frente a todos los escollos que encuentra cualquier familia, siempre ha respondido a la confianza de Dios con fidelidad.
1. Nuestro vivo deseo es acoger a Jesús como lo hizo José. Hoy, por la fe, sabemos que está presente entre nosotros.
2. Si no obstante alguien se pregunta por su fe, o si duda, puede encontrar la luz a través de una palabra o la actitud de un miembro del Equipo.
3. Como José, aquel o aquella que duda se puede beneficiar de la oración de los otros y de la inspiración del Espíritu Santo adquirida en la confianza.
3+T. Canto (“Tú eres el Dios que nos salva, la luz que nos ilumina, la mano que nos sostiene, el techo que nos cobija. Te damos gracias, Señor”…)
R. A veces nos quedamos sin respuesta ante la ansiedad de los jóvenes sin porvenir. ¿Sabemos reconfortarles para que tengan confianza en ellos mismos, en sus padres, en los educadores?
1. Algunos jóvenes necesitan acompañamiento de los adultos en su vida de relación para ayudarles a asumir su responsabilidad como jóvenes padres o madres.
2. El Papa Juan Pablo II les dijo: “no temáis”. ¿Estamos dispuestos a hablarles así, como el Santo Padre?
1. José no pidió ninguna prueba para creer lo que le dijo el ángel.
2. ¿No podríamos imitarle, aceptando que se haga la voluntad de Dios, como lo expresamos en el Padre Nuestro “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo?
R. Meditemos en silencio unos momentos.
3+T. Canto (“Tú eres el Dios que nos salva, la luz que nos ilumina, la mano que nos sostiene, el techo que nos cobija. Te damos gracias, Señor”…)
1. Tenemos un salvador, Jesús, el Emmanuel: “Dios con nosotros”, que está presente en medio de nosotros. ¿Dónde encontrar la gracia en otra parte? ¿Dónde buscar en otra parte la alegría?
2. A la escucha de la Palabra, María y José, acogiendo a Cristo, nos enseñan a quedarnos en el “si” que hace vivir.
3. Estamos a la escucha de nuestro Salvador; pero ¿estamos dispuestos a hacer la voluntad de Dios como María y José? ¿Qué es lo que verdaderamente quiere decir eso para cada uno de nosotros?
1. María y José nos muestran el camino de la obediencia inteligente y dócil a los signos del Espíritu Santo. A la luz de la fe ¿sabemos discernir los acontecimientos que sobrevienen en nuestras vidas? ¿Podríamos ayudar a otros a discernir los signos de Dios?
R. Compartamos experiencias respondiendo a estas preguntas.
3+T. Canto (“Tú eres el Dios que nos salva, la luz que nos ilumina, la mano que nos sostiene, el techo que nos cobija. Te damos gracias, Señor”…)


Oración de alabanza e intercesión

R. “Este es mi Hijo amado: escuchadle” (Mc. 17, 5) Jesús, te pedimos por los jóvenes desorientados en su adolescencia. Déjanos aconsejarles para que tengan confianza en Ti y en la Iglesia.
1. Te confiamos también a los sacerdotes, a los catequistas y a los religiosos que les acompañan en el camino hacia la Verdad.
2. En cada instante de nuestra vida te buscamos. Enséñanos a decir con confianza y transmitir a nuestros hijos y nietos la única oración que nos has dejado: “Padre nuestro, que están en el cielo…”
3. Virgen María, con José os habéis amado como dos fieles esposos a su vocación. Proteged hoy nuestras familias y que vuestra intercesión nos haga siempre más fieles a nuestros compromisos.
R. Confiémonos a la solicitud maternal de María: “Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús, tu Hijo que nos salva.
T. Santa María, Madre de Dios…
T. Dios te salve, María… (con la cláusula) Jesús, tu Hijo que nos salva.
R. Continuemos nuestra oración compartiendo nuestras intenciones y trayendo todas las oraciones que nuestros hermanos guardan en sus corazones sin poder expresarlas. Cada una será seguida de un Ave María con la cláusula: Jesús, tu Hijo que nos salva.


Envío a la misión

1. Por nuestro bautismo y nuestra confirmación estamos llamados a testimoniar las maravillas de Dios. Apresurémonos a llevar la Buena Noticia a nuestro entorno, en nuestras familias, en nuestros medios profesionales, en nuestros pueblos y barrios.
2. Sigamos con nuestras acciones misioneras en nuestros respectivos Equipos. Que nuestros Equipos sean hogares de amor donde, pequeños y grandes, ricos y pobres, quienes sufren y quienes gozan de salud puedan arrimarse al abrigo de Jesús y crecer en Jesús “el Señor que salva”.
3. Queseamos carbones ardientes que calientan y alumbran por la luz de Cristo a quienes nos rodean.
R. Antes de separarnos, podemos rezar juntos a San José, protector de nuestras familias. Te saludamos, José, hijo de David, hombre justo, esposo de la Virgen María, de la que nació Jesús. San José, padre que alimentaste a Nuestro Señor Jesucristo, ruega por nosotros, pobres pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
3+T: Canto (“Juntos cantando la alegría”)

Lydia Rakotonjatovo (Madagascar)


Intención de oración de Marzo

Oremos para que los cristianos perseguidos a causa del Evangelio en tantos lugares del mundo y de tantas formas, continúen testimoniando con valor y autenticidad la Palabra de Dios, apoyados por la fuerza del Espíritu Santo. (Benedicto XVI)

Folleto mensual de Abril 2008


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