Jubileo 2016 – El Rosario… ¡en la cárcel!


¡Den el Rosario!

Detalle de un fresco de la iglesia del convento de Cuzco – Perú
El 25 de abril del 2010

 

A lo largo del Jubileo de los 800 años de la fundación de la Orden de Predicadores, el Rosario recorre los monasterios dominicanos. Cada mes, se permite una pausa de un día consagrada a una intención que crea un lazo de unión entre la liturgia, la oración y el apostolado.

Una de esas pausas tuvo lugar el 19 de marzo del 2016. El día de San José, la víspera del domingo de Ramos, el Rosario fue a visitar a los prisioneros. Estábamos todavía en Cuaresma, un período del año durante el cual somos invitados a una atención más grande hacia el otro: « Estaba en la cárcel y han venido a visitarme » (Mt 25,36)

El capellán de la cárcel de Niza, el dominico Jean-Marie ZANGA, había aceptado inmediatamente nuestra propuesta. Vimos a los hombres por la mañana y a las mujeres por la tarde. Al principio de nuestro encuentro, leímos una carta del Maestro de la Orden que había escrito para los presos. Luego hubo un momento de celebración y de oración, con la meditación de un misterio del rosario. Por fin terminamos con algunos intercambios personales.


He aquí la carta de fray Bruno CADORÉ :

Queridos hermanas y hermanos de la Cárcel de Niza,
Fray Louis-Marie me dice que hoy se unirán particularmente a la oración del Rosario del Jubileo de la Orden de los dominicos. Se lo agradezco de todo corazón y me uno a ustedes para rezar con ustedes. A la escuela de María, nuestra madre, esta oración del Rosario nos permite dejarnos habitar por el misterio de la vida. Dirigiéndonos a ella, nos atrevemos a pedirle que nos enseñe como vivir de la gracia y de la bendición de un Dios que quiere la libertad y la vida. Dirigiéndonos a ella, le pedimos que nos guíe confiando en un Dios que viene a unirse a nosotros para hacer de todos nosotros su pueblo.
La fiesta de Pascua se acerca, y levantamos nuestra mirada hacia Cristo que, en medio de nuestras vidas, con su belleza y sus fragilidades, abre un camino de luz y de paz. Él mismo posa su mirada sobre cada uno de nosotros, sin pedirnos de antemano cuentas sobre lo que hayamos podido hacer de bien o de menos bien, diciéndonos sencillamente su amistad y el deseo de Dios su Padre de acogernos como a sus hijas y a sus hijos.
Nos propone que recibamos su amistad como la fuente de nuestra verdadera libertad, y que cojamos la mano tendida para que Él nos arrastre fuera de todo lo que nos encierra en nosotros mismos.
Nos propone, con la ternura de un amigo, que nos dejemos perdonar, nosotros a quienes a menudo nos cuesta tanto perdonarnos a nosotros mismos, para acordar nuestra vida al diapasón de su misericordia.
¡Qué el Señor de ternura y de misericordia les guarde y les bendiga, y que bendiga a todas aquellas y a todos aquellos que aman!
Por favor, recen por las hermanas y los hermanos de la Orden los Predicadores que quieren ser testigos de esta magnífica amistad de Dios hacia cada uno.
Su hermano
Fray Bruno


Es difícil transmitir lo que vivimos.
Ese día fue sencillamente bello y conmovedor.

¡Una visita que se transformó… en Visitación, con María!

Fr. Louis-Marie ARIÑO-DURAND, OP
Promotor General del Rosario

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