2015-2016: Permaneced en mi amor

Aquí estamos al principio de la tercera etapa de nuestro recorrido en torno a las tres virtudes teologales. Tras la Fe y la Esperanza de los dos años precedentes, nuestros encuentros mensuales los viviremos más aún que de costumbre bajo el signo de la Caridad. Elegido de acuerdo con la Coordinación Internacional, el título tomado para desarrollar este tema es una llamada de Cristo: “Permaneced en mi amor” (Jn. 15, 9).

Septiembre: 1 Cor. 13, 1-13. En este texto, llamado comúnmente “el himno al amor”, S. Pablo afirma con fuerza: “si me falta el amor no soy nada”. Una forma de decir que el amor es el camino que hay que seguir para ser verdaderamente humano.

Octubre: 1 Jn. 4, 7-21. Juan nos hace una meditación sobre el misterio del amor de Dios. Este amor no es un atributo de Dios sino un calificativo de su ser total: Dios es amor. Es el amor que nos ofrece dándonos a su Hijo amado. La acogida de este amor en nuestras vidas es en adelante el camino de la perfección.

Noviembre: Lc. 10, 25-37. Esta confrontación entre Jesús y el doctor de la Ley tiene como objetivo discernir lo que debe ser esencial en nuestras vidas: amar. Pero el amor, antes de hacer de nosotros hombres obedientes a los preceptos de la Ley debe primero hacer de nosotros el prójimo de todos los que necesitan misericordia.

Diciembre: Jn. 3, 16-21. En su encuentro con Nicodemo Jesús anuncia lo que está en el corazón de su misión. En su amor por el mundo el Padre ha enviado a su Hijo, no para juzgarlo sino para salvarlo.

Enero: Fil. 2, 1-5. Aquí Pablo invita a los filipenses a orientar plenamente sus vidas para conformarse a Cristo. Estar en Cristo es orientar la vida en el amor para imitar a aquel que se ha hecho el servidor de todos. No es pues el egoísmo o la voluntad de poder lo que debe guiar sus actos sino la comunión, el compartir, la ternura y la compasión.

Febrero: Mt. 5, 43-48. Esta enseñanza de Jesús es, sin duda, lo más difícil de entender del Evangelio. Hasta ahora la Ley instauraba una reciprocidad en el amor permitiendo, por la misma lógica, a odiar al enemigo. Estas palabras de Jesús son una llamada a alzarse al nivel de la perfección de su Padre, es decir a la perfección del amor.

Marzo: Lc. 7, 36-50. Una pecadora viene a perturbar la comida que Simón, el fariseo, ha organizado para Jesús. El comportamiento de su huésped que se deja hacer por esta mujer, hace dudar a Simón de la identidad profética de Jesús. Este no puede más que recordarle que el grado más alto del amor es el perdón dado y recibido.

Abril: Jn. 21, 15-19. A orillas del lago de Tiberiades, Jesús resucitado pregunta a Pedro por tres veces sobre el amor: ¿Pedro, me amas? Es el amor por Jesús lo que está en el corazón de nuestra fe y lo que fundamenta toda misión en la Iglesia.

Mayo: Jn. 13, 12-15; 33-38. La tarde de la Cena, después de haber lavado los pies a sus discípulos, Jesús les da un mandamiento nuevo: “Amaos los unos a los otros”. Es el amor vivido lo que autentifica y es el signo que identifica al discípulo de Jesús.

Junio: Jn. 15, 9-17. Jesús nos llama a ser no siervos sino amigos. Siervo es el que obedece, amigo es el que ama. Nosotros estamos invitados por Cristo a entrar y permanecer en su amor.

Julio: 1 Jn. 3, 14-24. Amar es apostar por la vida contra todas las tentaciones de muerte que nos rodean. La mañana de Pascua manifiesta que el amor es más fuerte que la muerte. Toda nuestra vida, amando, debe manifestar que creemos en la vida eterna.

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