La entrega del Rosario


Convento Santo Tomás de Aquino, Buenos Aires, Argentina
El 17 de abril del 2010
 
Las tarjetas para la Promoción General del Rosario han sido distribuidas por decenas de miles. Representan, en el frente, una fotografía tomada por fray Louis-Marie Ariño-Durand, OP, y pueden ser utilizadas como una predicación sencilla y evocadora. Todas tienen el mismo respaldo, en las grandes como en las pequeñas: en ellas encontramos, en las tres lenguas oficiales de la Orden dominicana, el eslogan del sitio « Reza, predica, vive… ¡el Rosario! »


Esta foto, tomada en la iglesia del convento de los hermanos predicadores de Buenos Aires, representa una escena sumamente clásica de la iconografía dominicana, la entrega del Rosario a santo Domingo por la Virgen María.

Son numerosas las iglesias que tienen una capilla del Rosario. En ellas se encuentra a Nuestro Padre Santo Domingo que recibe este regalo de Nuestra Señora. A lo largo de los siglos, los artistas han rivalizado para representar esta escena, ya sean los escultores, los pintores, los diseñadores de vidrieras o de mosaicos.

Domingo recibe el Rosario. Esta entrega es una ilustración de la gran devoción mariana de este santo castellano. Los escritos de la Orden nos recuerdan a menudo este amor de nuestro fundador por Nuestra Señora.

Recibe el Rosario como un regalo que se le hace, a él personalmente. Y se convierte en el heraldo a lo largo de los siglos y sus hermanos lo han entendido muy bien: este tesoro ha sido confiado a la Orden que tiene que predicarlo por todas partes, y por supuesto más allá de los límites de la familia dominicana.

Y cada uno de nosotros recibe el Rosario. Para los hermanos y las hermanas de la Orden, forma parte del hábito dominicano. Este rosario que recibimos el día de nuestra toma de hábito, a veces lo recibimos de un hermano que murió mucho antes que nosotros. Así se convierte en nuestra herencia, como un compromiso de oración por el hermano que nos ha precedido, ¡como un recuerdo de este vínculo que une nuestra tierra con el cielo!

Este rosario recibido por Domingo, es un tesoro que estamos llamados a hacer fructificar… sino ¡podría sernos arrebatado!

Es un tesoro particular: cuando uno lo da y lo comparte, no pierde nada. ¡Uno se enriquece!

¡A nosotros nos toca rezarlo, predicarlo… y vivirlo!


Fr. Louis-Marie ARIÑO-DURAND, OP
Promotor General del Rosario

Sitio Rosarium.op.org
Español